El Aula Abentofail de Poesía y Pensamiento contará en su sesión de febrero del próximo día 29 con la presencia del periodista y profesor de oratoria Isidro-Juan Palacios

El Aula Abentofail de Poesía y Pensamiento contará en su sesión del mes de febrero del próximo viernes día 29 con la presencia del periodista y profesor de oratoria Isidro-Juan Palacios, que pesentará en Guadix la conferencia “El desierto de Dios”. Como es habitual, el Aula Abentofail – una iniciativa de la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Guadix dirigida por el escritor Antonio Enrique – se celebrará a partir de las ocho de la tarde en el patio del Ayuntamiento el último viernes del mes. El acto estará abierto a todo el que desee asistir para disfrutar en directo de la intervención de Isidro-Juan Palacios.

Más datos sobre Isidro-Juan Palacios
Nacido en San Lorenzo de El Escorial en 1950, cursó estudios de Derecho y Periodismo, ejerciendo en la actualidad de profesor de oratoria. Ha sido fundador o director de las revistas Graal, Punto y Coma, Cuestión de fondo, Veintiuno y Próximo Milenio, así como redactor jefe de Más allá de la Ciencia. Ha dirigido en Radio Nacional el programa Próxima estación, siendo contertulio habitual de programas culturales televisivos como El mundo por montera, El sol de medianoche, La Tabla Redonda, El faro de Alejandría y Las noches blancas, en el que desempeña el cargo de “tribuno de los libros”.

Ha dirigido la colección de libros “Paraísos perdidos”, codirigido la Universidad de Estudios Místicos de Ávila y coordinado, en su momento, los cursos de verano de la Universidad Complutense. Conferenciante en activo y autor de más de quinientos artículos especializados, ha colaborado con su aportación en las siguientes obras colectivas: El final de los tiempos, La Tabla Redonda, El islam ante el nuevo orden mundial, La mística en el siglo XXI y Ernst Jünger y sus pronósticos del Tercer Milenio.

Y ya individualmente, es autor de los libros: Apariciones de la Virgen. Leyenda y realidad del misterio mariano (Temas de Hoy, Madrid, 1994), Enseñar, conmover, deleitar, persuadir (Fafye, Madrid, 2000) y Eremitas (La Esfera de los Libros, Madrid, 2007).

Un texto de Isidro-Juan Palacios

El desierto carece de todo y en él reina el silencio. El hombre que se adentra en sus inhóspitos parajes intuye que su transformación debe comenzar por la renuncia absoluta a todo apego, incluso a su yo. El hombre del desierto nada tiene y nada defiende, se retira y calla. Sabe que sobre esa nada que a toda costa quiere alcanzar podrá ser “recreado”, ser entero y nuevo, emulando el recuerdo de Dios, quien de la nada y sin nada previo hizo el mundo, o lo que es lo mismo: si de la nada brota el todo, si de lo inexistente surge la vida, entonces de la suma humildad y de la entrega sin condiciones, esto es, del amor, emerge toda suerte de grandezas. Tal es la condición interior del solitario del desierto.

Pero hay también en el desierto un símbolo exterior para el monje que viene a morar en él. Su aspecto foráneo es el signo de un baldío espiritual que, por esa misma causa, lo hace inhabitable o duro y fiero para vivir. Por eso, los desiertos son comparables a las ciudades del mundo que dan la espalda a lo divino, dejan que los espíritus se desboquen y las almas enloquezcan, rivalizando, escindiéndose, en luchas de interminable angustia y exterminio, donde sin duda imperan adversidades diabólicas que por doquier siembran el odio y fragmentan a los hombres.

De Eremitas

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